Una hoja en blanco me deja a la deriva de mi imaginación,
sintiendote cerca de mis pecho, tus pasos al ritmo de mis latidos
en un instante de calma, tu aura desapareció, el silencio mi muerte al fin
desvaneció tu cordura, al verme acercarme, tu cuerpo huyó.
Sin dejarme ninguna certeza de a donde buscarte,
mis ojos siguen atentos, a encontrarte alguna vez
quizas, cuando duerma, y comienze a soñar otra vez
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