Muchas veces pensé de más, me pregunté demasiadas cosas sobre esto. Hoy releo todos mis pensamientos y entiendo que siempre es mejor pensar menos, sentir más. Explicar todo aquello sin palabras, con actos, con tactos de mi mano a tu pecho. Y encontré tantas cosas, entre ellas, emociones nuevas cada vez que vuelve a salir el sol, como si la rutina no podría adueñarse de todo esto, dejando que la inocencia se apodere de nuestros corazones, siendo por siempre jovenes, y cada día enamorarnos de nuevo.
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