Tendría que volver,
dejar el orgullo y
encontrar otra vez,
el camino a casa.
Tragar de una vez,
todo este rencor que
no me deja gritarte
el dolor que me dejan
tus palabras tatuadas
en mi pecho.
La verdad es una incógnita,
la indiferencia asesina,
nos penetra el alma
y nos cierra la puerta en la cara.
No sé si recuerdo como volver,
el perdón no se hace visible
y yo no encuentro el camino a casa.
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