24.5.12

un blues desafinado


Dicen que para acariciarte los hombros
tengo primero que cerrar los ojos.
Si me siento en equilibrio
es porque mi beso llego a su destino.
Hojas llenas de pura melancolía
completa de cordial anhilina
tiñé lo gastado de tus gestos,
se fue el mal entendido de color.

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