Caminé cada pizada
para encontrarte
recostado en mi corazón.
Me escribiste con las más
dulces palabras
pero no logré
poder olvidarlas...
Ni mil acordes demuestran
lo que sentí,
esa mañana sutil,
donde comprendí
que quería salir
de mi soledad.
Y verte sin importar
lo que el futuro nos hará.
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